diumenge, 22 de novembre de 2015

Crónica Ultra Collserola, por Emanuela


CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA (PERO CON FINAL DIFERENTE)

ULTRATRAIL COLLSEROLA 21 de Noviembre de 2015, Manu.

No suelo escribir crónicas de mis carreras, básicamente porque creo que a los demás les importaría bien poco leerlas. No soy profesional del deporte, no llevo a cabo retos sorprendentes, no tengo miles de seguidores en mis redes sociales. Además una cursa es una cursa, poco más hay que contar. Pero todos los que hayan participado en una Ultra alguna vez (acabándola o no, da igual), saben que una Ultra no es una competición cualquiera… creo que es cierto cuando dicen que es como vivir toda una vida en un día. Así que esta vez he decidido compartir mi experiencia de ayer en la UltraTrail Collserola 2015 (además hoy estoy en la cama sin poder moverme, así  que tengo tiempo).

Me inscribí a la carrera hace muchos meses, como casi siempre debido a un impulso inexplicable que se apodera de mí los domingos por la tarde, justo después de una competición, y me obliga a repetir una y otra vez el proceso de inscripción a la siguiente. Todo esto fue antes de mi lesión de este verano, que luego me obligó a acortar sensiblemente las sesiones de entreno, además de mover mi focus desde el run a la natación. Así que los últimos meses los he dedicado más al triathlon de corta distancia, y por una cosa o por otra, desde agosto no pisaba la montaña. Vamos, que una Ultra en este momento me venía como el culo.

Así que me presento con toda mi cara el día de la carrera, sin haber entrenado lo más mínimo y sin ningún tipo de presión o preocupación. Sé que con una Ultra no se juega, y que con estas premisas las probabilidades de abandono son altas (de hecho el año pasado acabé abandonando en el km 45, aunque por motivos diferentes). Pero hoy he venido a jugar así que, si va mal, lo aceptaré sin darle demasiada importancia y me lo tomaré como un entreno de calidad.

Unos cuantos Dragons participan, y eso alegra los momentos previos a la salida. Toni y Nano juegan en otra liga, así que no espero verles en otro momento que en la línea de salida. Con la Proli y Carmelo hemos hablado un poco de estrategia en los días anteriores y he estado valorando la idea de ir con ellos. Pero no lo veo claro, sé que Anna ha entrenado mucho para esta carrera y está fuerte; Carmelo, aunque esté un poco tocado físicamente, la seguirá hasta el fin del mundo, pase lo que pase. Así que poco convencida, voy detrás de ellos en los primeros kilómetros, intentando en todo momento regular el ritmo y dosificar mis limitadas fuerzas. Rubén nos acompaña durante un tramo, Lidia y los Basteñors nos esperan en los avituallamientos y los primeros 20 km van pasando más o menos alegremente. Pero hace un ratito he empezado a tener dolor en las piernas, y tengo la confirmación de lo que ya sabía: hoy va a ser un día muy largo. Sube y baja, sube y baja, esto es lo que tiene Collserola; y mi estado general hace un poco lo mismo. Del 25 al 35 aproximadamente empiezo a encontrarme un poco mejor, las piernas no duelen tanto, las lumbares van aguantando dignamente. Bebo y como con regularidad, y así va transcurriendo la mañana. En mitad de cursa (km 41) hay el avituallamiento largo, donde nos paramos un poco más para comer y cambiarnos de ropa y calcetines. Y obviamente la parada me sienta fatal, cuando nos ponemos en marcha ando como un Pinocho, los tendones de Aquiles me mandan a la mierda en cada paso, rodillas y cuádriceps me gritan rabiosos todo su odio por este maltrato  sin sentido. Enseguida me quedo atrás y pierdo de vista a Carmelo y Anna. Tengo un poquito de pájara mental y este es un momento muy delicado: mitad de cursa, mediodía y ya voy tocada físicamente… Pero empieza una bajada bastante pronunciada por una carretera de hormigón y me intento convencer de que podría ser peor, podría hacer subida. Así que retomo el ritmo y apreto un poco, pero viene una recta larga y no veo a Anna y Carmelo, me sorprendo un poco porque me han ganado tantos metros en pocos minutos. Continúo bajando, pero hace un rato que no veo las cintas de señalización, y empiezo a ponerme un poco nerviosa. Llego al final de la carretera y hay un desvío, pero ni rastro de cualquier tipo de señalización. Mierda, mierda, mierda. Llamo a Carmelo y enseguida me explica que antes de esa carretera había un desvío; claramente, lo he pasado de largo. Intento mantener la calma, mientras hablo  con él me quedo mirando la carretera que acabo de bajar, y que ahora me va a tocar subir. Me acuerdo de Bea y de las bromas que hacemos sobre lo inútiles que somos orientándonos; media sonrisa que dura un nano-segundo, para dejar paso a la rabia contra mí misma por ser tan tonta.  Ahora, una pregunta para los lectores: se puede ser más majos que el Carmelo, que me dice por teléfono “Vols que doni mitja volta i et vagi a buscar?”. Merci Carmelillo, obviamente no puedo aceptar pero agradezco infinitamente el gran detalle.

Los primeros kilómetros después del incidente generan un cúmulo de pensamientos: vocecitas interiores sugieren volver al avituallamiento del km 41 y abandonar, mientras la lógica dice que tampoco es para tanto, hemos venido a pasar el día y media horita de más no va a cambiar nada: “Has venido a hacer un entreno largo, y esto ya ha sido bastante largo, no?” … “Mujer, esto es como todo en la vida, si abandonas a la primera dificultad que te encuentras, nunca llegarás a ningún sitio”… “Bueno, pero hoy he llegado al quinto pino ya”…. “Mmmm, dos fails seguidos en la misma cursa, no mola”… “A ver, que yo no le tengo que demostrar nada a nadie, ehhh” …. “No, no, a nadie! Pero a mí misma  sí”... “Collons, que esto lo acabo sí o sí!” … “No has entrenado una mierda, hoy no te mereces ser finisher, por inútil” … “Inútil a mí no me lo dices, vale?”

Decido seguir. Estoy sola, lo único que me puede salvar ahora es ponerme pequeños objetivos intermedios: el primero es llegar al km 50. Y este es el mantra que me acompaña en la siguiente hora y media. Encuentro a muy pocos corredores, que van muy lentos o muy rápidos para poderme unir. Además, no tengo ganas de hablar. No paro mucho en los avituallamientos, ya he perdido bastante tiempo y el ritmo que llevo es muy lento, lo último que me gustaría ahora mismo es quedar descalificada por no llegar al tiempo de corte. Los kilómetros pasan muy lentos, en cambio el tiempo muy rápido. Llego al km 60 sobre las 18h, y empieza a oscurecer. Pero voy por pista, así que decido esperar un poco, antes de sacar el frontal y dar comienzo oficial a “la noche”. A un par de km del avituallamiento del km 66 ya no veo nada y empiezan corriols. Saco el frontal y me pongo a buscar la pila. Ups, llevo pilas verdad? Busco en las mil bolsitas donde tengo organizadas las cosas, y no las encuentro. Se me deben haber caído. Porque recuerdo haberlas metido en alguna bolsita. O quizás se hayan quedado en la mesa del comedor??!! No no, seguro que las he metido, de hecho YA ESTABAN en la mochila. Pero no. Está claro que no puedo correr 20 km de corriols sin frontal, así que parece que esto se acaba aquí. Necesito la linterna del móvil porque ahora sí que ya es de noche, y veo una llamada de Anna Bastús. Llamo de vuelta, están preocupados porque Carmelo les ha explicado que me he perdido. Y ahora les cuento esto. Último intento con la luz del móvil; sin parar de maldecirme a mí misma (oootra vez) por lo desorganizada, desordenada y caótica que soy, saco absolutamente todo lo que tengo en la mochila y empiezo a rebuscar…. Tachannnnn. La aventura sigue. Pero he perdido aún más tiempo y ahora lo único que veo claro es que como no espabile, no llego al corte del km 77. Me pongo música, y de repente subidón. El Garmin debe marcar mal, porque dice que voy a 8 min/km, pero en realidad llevo un ritmo infernal jaja J. Justo después del avituallamiento del km 66, se enciende la luz roja que anuncia inexorablemente que las pilas tienen media hora de vida. Tranquilos, tengo de repuesto!!  Pero es entonces cuando me acuerdo que esas también están usadas. No, requeteusadas. Así que (ooootra vez) me maldigo a mí misma por mi imperdonable estupidez en meterme en este percal: estoy en el medio de la montaña, por supuesto no tengo ni idea de dónde, sólo sé que voy por el km 75, es de noche, a punto de quedarme sin luz y por aquí no pasa nadie que me pueda ayudar. Vaya crack, tú sí que sabes siempre cómo liarla “parda” (nunca mejor dicho). Llamaditas a Lidia y Anna me suben un poco la moral, y sigo caminando/trotando lo más rápido que puedo. Si he llegado hasta aquí, tengo que intentar conseguir el reto. Llego al avituallamiento del km 77  a las 21:10, con 20’ de tiempo sobre el corte. Paro un rato y me doy cuenta de que estoy realmente cansada. Pero ahora el pensamiento de abandonar está descartadísimo, 8 km de subidas y bajadas muy pronunciadas me separan de la meta. Dejo atrás el avituallamiento con la moral alta, pero tengo que hacer cálculos y apretar el ritmo para llegar a meta antes del horario límite. No va a ser fácil. A 3,5km de la llegada, las pilas del frontal se despiden de este mundo y tengo que ir apañándome con la linterna del móvil. Se me pasa por la cabeza que si me pego una castaña ahora, sería bien merecida. Pero, igual que en la vida real, la suerte es muy caprichosa. Así que directa a meta, y por los pelos (12’ concretamente)  me llevo sudadera y medalla de Finisher.

Por cierto, hoy he llegado la última, y estoy encantada.





AGRADECIMIENTOS:

-Anna Bastús

-Lidia Albujar

-Anna “Proli” Olivares

-Carmelo Porti

-Víctor Señor

-Toni Kerpach

4 comentaris:

Bea ha dit...

Jajajaja Manu, tu i jo podríem arribar molt lluny juntes. Avui més que mai em ratifiques que ets molt i molt forta... molt!!! i em ve al cap la conversa a la CDLA dels teus últims 3 anys, la teva evolució: abans eres forta; ara ets imparable!!! Sort que has decidit publicar aquesta crònica. Així sé que no sóc la única a la que li passen aquestes coses Jajajaja... I love you Manuuuuuuuuu

lidia ha dit...

Vaya tia!!! El que en vas fer partir cabrona, pero et perdono Perque Testimu ��

Emanuela Venturelli ha dit...

Bea, estic seguríssima de que tu i jo arribaríem molt i molt lluny. Ara, un cop allà, no tindriem ni idea de on som.

juls ha dit...

que grande eres manu!!!